Esas mujeres decididas, valientes, y que donde ponen el ojo quieren poner la bala, dejan a un lado su orgullo para entrarle al juego de la conquista, usando todas las estrategias y trucos que poseen a su favor. La cosa no es fácil, y mucho menos si a la mayoría de los hombres no les gusta sentirse acosados, y consideran que les roban su papel protagónico.
Así que, si alguna vez se te dio por atreverte a ser la que conquista, probablemente sabes lo que es exponerse a un no, o lo que es peor, que después de haberlo pensado tanto, y creer que podrías flechar a ese hombre porque se mostraba tímido, pero interesado e incluso atraído, termines ganándote su indiferencia. Claro, hay que reconocer que algunas se salen con la suya.
Lo cierto es que muchas terminamos recogiendo nuestra dignidad hecha pedazos, cuando el hombre al que vimos como el perfectamente flechable nos ignora por completo. Es una locura, lo sé, no lo puedes creer, cómo es posible que no cayera rendido a tus pies después de haber usado todo lo que tenías para conquistarlo.
Se te ocurrió escribir cartas, pero te pareció más ingenioso hacerlas sonoras, así que grabaste tu voz diciéndole ese tipo de cosas que se expresan las cartas de amor. Dejaste de comprar esos maravillosos zapatos para regalarle una rosa roja, o para enviarle chocolates. Lo sorprendiste, fuiste tierna, buscaste en Google los 10 mandamientos para conquistar a un hombre, y al final no resultó nada.
Luego, te culpas de ilusa, de tonta, y sientes pena por haber arriesgado tanto a cambio de nada ¿Será que los hombres también sienten lo mismo cuando los rechazan? Hasta eso piensas y te da pena por ellos, por todos a cuantos les dijiste que no, a los que trataste de intensos, y al que no le diste una oportunidad porque era muy feo. Crees que el karma está haciendo lo suyo, y viene lo bueno. Te atacan esas ganas desesperadas de seguir intentándolo.
A esa etapa yo le llamo el aguante, sí el aguante, porque tienes que aguantar las ganas de ver, escuchar, hablar, pensar, hasta sentir a ese hombre. Porque en esa etapa en la que te aventuraste a jugar de “Hitch: especialista en seducción”, terminaste fue encontrando motivos para querer al sujeto que iba a ser víctima de todas tus armas.
Entonces, luchas con la esperanza, con esas ganas de seguir, de intentarlo una vez más, tienes al frente ese sentimiento miserable de saber que si lo haces, nada va a cambiar y hacerlo sería caer demasiado bajo.
No te preocupes, ya pasará. Y es que lo mejor de morir de amor, es que de amor nadie se muere, así que, llegará ese que se dejará conquistar o que mejor, se verá cautivado por tu personalidad y sex appeal, dejándose atrapar no solo por tus trucos o estrategias, sino con tu magia.
Obsesiónate con el ejercicio, toma clases de artes, vete de viaje, haz algo, pero olvídalo, porque si no se enamoró de todo eso que tú tienes, es porque no te merece (aunque suene a cliché).
Lo cierto es que muchas terminamos recogiendo nuestra dignidad hecha pedazos, cuando el hombre al que vimos como el perfectamente flechable nos ignora por completo. Es una locura, lo sé, no lo puedes creer, cómo es posible que no cayera rendido a tus pies después de haber usado todo lo que tenías para conquistarlo.
Se te ocurrió escribir cartas, pero te pareció más ingenioso hacerlas sonoras, así que grabaste tu voz diciéndole ese tipo de cosas que se expresan las cartas de amor. Dejaste de comprar esos maravillosos zapatos para regalarle una rosa roja, o para enviarle chocolates. Lo sorprendiste, fuiste tierna, buscaste en Google los 10 mandamientos para conquistar a un hombre, y al final no resultó nada.
Luego, te culpas de ilusa, de tonta, y sientes pena por haber arriesgado tanto a cambio de nada ¿Será que los hombres también sienten lo mismo cuando los rechazan? Hasta eso piensas y te da pena por ellos, por todos a cuantos les dijiste que no, a los que trataste de intensos, y al que no le diste una oportunidad porque era muy feo. Crees que el karma está haciendo lo suyo, y viene lo bueno. Te atacan esas ganas desesperadas de seguir intentándolo.
A esa etapa yo le llamo el aguante, sí el aguante, porque tienes que aguantar las ganas de ver, escuchar, hablar, pensar, hasta sentir a ese hombre. Porque en esa etapa en la que te aventuraste a jugar de “Hitch: especialista en seducción”, terminaste fue encontrando motivos para querer al sujeto que iba a ser víctima de todas tus armas.
Entonces, luchas con la esperanza, con esas ganas de seguir, de intentarlo una vez más, tienes al frente ese sentimiento miserable de saber que si lo haces, nada va a cambiar y hacerlo sería caer demasiado bajo.
No te preocupes, ya pasará. Y es que lo mejor de morir de amor, es que de amor nadie se muere, así que, llegará ese que se dejará conquistar o que mejor, se verá cautivado por tu personalidad y sex appeal, dejándose atrapar no solo por tus trucos o estrategias, sino con tu magia.
Obsesiónate con el ejercicio, toma clases de artes, vete de viaje, haz algo, pero olvídalo, porque si no se enamoró de todo eso que tú tienes, es porque no te merece (aunque suene a cliché).